A días de conocerse el fallo que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya entregará respecto a su jurisdicción para intervenir en el conflicto entre Bolivia y Chile por la demanda del primero para negociar una salida al mar, ayer se conoció la resolución de otro tribunal internacional que investigó problemas entre el estado boliviano y una empresa chilena y que, luego de nueve años de litigio, le dio la razón al chileno Allan Fosk: Bolivia deberá pagar 50 millones de dólares por haber caducado una concesión minera en el salar de Uyuni.
El chileno es dueño de Química e Industrial de Bórax (Quiborax), una firma que además de concesiones en Arica cuenta con yacimientos en el salar de Uyuni, a través de Non Metalic Minerals, una empresa boliviana de la cual el chileno es dueño en un 51%. Esta sociedad cuenta con depósitos de bórax, un elemento estratégico en el área agropecuaria, industrial y del rubro de los fertilizantes desde el 2001, cuando le compró las siete minas ricas en bórax a Río Grande del Sur.
Lo que ocurrió en 2004 fue que Bolivia, bajo la administración de Carlos Mesa, le revocó a Quiborax la concesión minera en Uyuni, provocando una severa crisis en el negocio. Si bien las partes intentaron llegar a un acuerdo, las tratativas fracasaron, y por ello la firma nacional demandó en 2006 al estado Boliviano por 66 millones de dólares ante el Ciadi — que depende del Banco Mundial — para, de ese modo, "compensar” sus inversiones y los perjuicios sufridos por la pérdida de la concesión.
En este periodo Bolivia ha objetado que el Ciadi tenga jurisdicción para investigar el conflicto, pero ese argumento fue desechado. También ha cuestionado las escrituras de concesión de Non Metalic Minerals, lo que terminó con un juicio penal del estado boliviano en contra de los socios de las empresas que pidieron la demanda arbitral: Fosk, y su socio boliviano, David Moscoso Ruiz. Si bien el juicio sigue abierto, ha sido el propio tribunal del Ciadi el que conminó a Bolivia a terminar con la investigación judicial. Paralelamente las partes presentaron sus pruebas y se mantuvieron alertas hasta escuchar la resolución de hoy.
El periodo que el tribunal demoró en entregar su veredicto ha hecho que la cifra demandada por Quiborax sea mucho mayor: si bien a la fecha demandaban US$ 160 millones, el tribunal decretó que la suma a pagar será de US$ 50 millones. Algo no menor, considerando que son contadas con una mano las veces que una firma chilena ha vencido en el Ciadi.
Friday, September 18, 2015
El Ciadi falla a favor de empresa chilena, Bolivia debe pagar $us 50 millones a Quiborax
Oxigeno
A días de conocerse el fallo que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya entregará respecto a su jurisdicción para intervenir en el conflicto entre Bolivia y Chile por la demanda marítima, este viernes se conoció la resolución de otro tribunal internacional, el CIADI; que investigó problemas entre el estado boliviano y la empresa Quiborax y que, luego de nueve años de litigio, le dio la razón al chileno Allan Fosk: Bolivia deberá pagar US$ 50 millones por haber caducado una concesión minera en el salar de Uyuni.
El chileno es dueño de Química e Industrial de Bórax (Quiborax), una firma que además de concesiones en Arica cuenta con yacimientos en el salar de Uyuni, a través de Non Metalic Minerals, una empresa boliviana de la cual el chileno es dueño en un 51%. Esta sociedad cuenta con depósitos de bórax, un elemento estratégico en el área agropecuaria, industrial y del rubro de los fertilizantes desde el 2001, cuando le compró las siete minas ricas en bórax a Río Grande del Sur.
Lo que ocurrió en 2004 fue que Bolivia, bajo la administración de Carlos Mesa, le revocó a Quiborax la concesión minera en Uyuni, provocando una severa crisis en el negocio. Si bien las partes intentaron llegar a un acuerdo, las tratativas fracasaron, y por ello la firma nacional demandó en 2006 al estado Boliviano por 66 millones de dólares ante el Ciadi — que depende del Banco Mundial — para, de ese modo, “compensar” sus inversiones y los perjuicios sufridos por la pérdida de la concesión.
En este periodo Bolivia ha objetado que el Ciadi tenga jurisdicción para investigar el conflicto, pero ese argumento fue desechado. También ha cuestionado las escrituras de concesión de Non Metalic Minerals, lo que terminó con un juicio penal del estado boliviano en contra de los socios de las empresas que pidieron la demanda arbitral: Fosk, y su socio boliviano, David Moscoso Ruiz. Si bien el juicio sigue abierto, ha sido el propio tribunal del Ciadi el que conminó a Bolivia a terminar con la investigación judicial. Paralelamente las partes presentaron sus pruebas y se mantuvieron alertas hasta escuchar la resolución de hoy.
El periodo que el tribunal demoró en entregar su veredicto ha hecho que la cifra demandada por Quiborax sea mucho mayor: si bien a la fecha demandaban 160 millones de dólares, el tribunal decretó que la suma a pagar será de 50 millones de dólares. Algo no menor, considerando que son contadas con una mano las veces que una firma chilena ha vencido en el Ciadi.
A días de conocerse el fallo que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya entregará respecto a su jurisdicción para intervenir en el conflicto entre Bolivia y Chile por la demanda marítima, este viernes se conoció la resolución de otro tribunal internacional, el CIADI; que investigó problemas entre el estado boliviano y la empresa Quiborax y que, luego de nueve años de litigio, le dio la razón al chileno Allan Fosk: Bolivia deberá pagar US$ 50 millones por haber caducado una concesión minera en el salar de Uyuni.
El chileno es dueño de Química e Industrial de Bórax (Quiborax), una firma que además de concesiones en Arica cuenta con yacimientos en el salar de Uyuni, a través de Non Metalic Minerals, una empresa boliviana de la cual el chileno es dueño en un 51%. Esta sociedad cuenta con depósitos de bórax, un elemento estratégico en el área agropecuaria, industrial y del rubro de los fertilizantes desde el 2001, cuando le compró las siete minas ricas en bórax a Río Grande del Sur.
Lo que ocurrió en 2004 fue que Bolivia, bajo la administración de Carlos Mesa, le revocó a Quiborax la concesión minera en Uyuni, provocando una severa crisis en el negocio. Si bien las partes intentaron llegar a un acuerdo, las tratativas fracasaron, y por ello la firma nacional demandó en 2006 al estado Boliviano por 66 millones de dólares ante el Ciadi — que depende del Banco Mundial — para, de ese modo, “compensar” sus inversiones y los perjuicios sufridos por la pérdida de la concesión.
En este periodo Bolivia ha objetado que el Ciadi tenga jurisdicción para investigar el conflicto, pero ese argumento fue desechado. También ha cuestionado las escrituras de concesión de Non Metalic Minerals, lo que terminó con un juicio penal del estado boliviano en contra de los socios de las empresas que pidieron la demanda arbitral: Fosk, y su socio boliviano, David Moscoso Ruiz. Si bien el juicio sigue abierto, ha sido el propio tribunal del Ciadi el que conminó a Bolivia a terminar con la investigación judicial. Paralelamente las partes presentaron sus pruebas y se mantuvieron alertas hasta escuchar la resolución de hoy.
El periodo que el tribunal demoró en entregar su veredicto ha hecho que la cifra demandada por Quiborax sea mucho mayor: si bien a la fecha demandaban 160 millones de dólares, el tribunal decretó que la suma a pagar será de 50 millones de dólares. Algo no menor, considerando que son contadas con una mano las veces que una firma chilena ha vencido en el Ciadi.
Thursday, September 17, 2015
Sal: Entregan resultados, sugieren análisis a niños
ESTUDIO
Un estudio realizado por el ITA con 23 marcas de sal, reveló una exposición a dosis altas de plomo. En mayo, el Ministerio de Salud pidió muestras para tener resultados propios.
Luego de tres meses de haber pedido muestras, hoy se cumple el plazo de entrega de los resultados del estudio de plomo en la sal que realiza el Ministerio de Salud para constatar la existencia o no de altas dosis del tóxico metal en el alimento. Sin embargo, en el Colegio Médico de Chuquisaca creen que es necesario un examen completo que contemple estudios del nivel del metal en la población infantil.
Si bien los resultados podrían hacerse públicos recién mañana de acuerdo con lo informado por la directora General de Promoción de la Salud del Ministerio de Salud, Natividad Choque, la fecha máxima para la entrega del estudio realizado por la Universidad Mayor de San Andrés se cumple hoy, por lo que se espera que pronto se dé a conocer la situación de la sal en el país, luego de que un estudio del Instituto Tecnológico de Alimentos (ITA) de Chuquisaca indicara que existen niveles de dosis en hasta casi el 400% de lo máximo permitido en el país, que es de dos miligramos por kilo.
“Se tomaron precauciones para hacer y volver a hacer (los exámenes) y así tener pruebas confirmadas para que nadie les refute (al laboratorio), nos han pedido que les demos tiempo y este jueves (por hoy) termina”, explicó a CORREO DEL SUR la Directora General de Promoción de la Salud desde La Paz.
Choque dijo que se analizan muestras de los salares de Chuquisaca, Oruro y La Paz, aunque en una anterior ocasión mencionó que también se habían solicitado muestran a Tarija y Potosí; de tres fases distintas: de los yacimientos, fábricas y productos terminados.
PRUEBAS EN NIÑOS
Por su parte, el presidente del Colegio Médico de Chuquisaca, Enrique Díaz, indicó que ante el resultado del estudio del ITA, es importante realizar un examen en la población infantil para conocer si realmente hay intoxicación por el metal que podría estar presente en distintas fuentes.
“Para la comunidad médica nacional es preocupante por el saturnismo que es el nombre médico para la intoxicación por plomo que está demostrado que trae dificultades en el desarrollo cognitivo de la población especialmente infantil”, comentó el galeno, quien remarcó la necesidad de contar con estudios serológicos para conocer la cantidad de plomo en la sangre de los menores de edad.
Asimismo, destacó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2013 resolvió que no hay niveles seguros de exposición al plomo y que por ello creó una instancia encargada únicamente del estudio de intoxicación por plomo debido a su gran connotación en la salud pública.
Wednesday, September 16, 2015
Un polo industrial de autos con litio del Salar
¿Cree usted posible que dentro de unos 15 años todos los vehículos livianos de Bolivia sean eléctricos y funcionen con baterías de litio del Salar de Uyuni? La idea suena descabellada, sin embargo, seis investigadores de diferentes países demostraron que un proyecto de esa magnitud es viable.
A principios del reciente agosto, la revista científica número uno en temas de energías renovables Renewable and Sustainable Energy Reviews publicó un documento sorprendente titulado Bolivia and Paraguay: A beacon for sustainable electric mobility? (Bolivia y Paraguay: ¿un faro para la movilidad eléctrica sostenible?). La revista científica, luego de una revisión por los mejores científicos de todo el mundo, valida que nuestro país y Paraguay podrían poner en marcha una industria de fabricación de automóviles eléctricos, aprovechando el litio del Salar de Uyuni y el excedente eléctrico que posee Paraguay.
La publicación en revistas especializadas de altos estándares, como Renewable and Sustainable Energy Reviews, es la vía que siguen todos los investigadores para certificar sus trabajos. Tras conocerse esta publicación, el periódico Folha publicó una nota sobre el tema el pasado mes, después de enviar a un corresponsal al Salar de Uyuni.
Los autores del estudio son los investigadores Ildo Sauer -director del Instituto de Energía y Ambiente da Universidad de Sao Paulo y exdirector de Petrobras-, el doctorante boliviano-brasileño Javier Escóbar, Mauro F.P. da Silva, Carlos G. Meza, Carlos Centurión y la eminencia mundial en física y miembro de la Academia Brasileña de Ciencias José Goldemberg, quien también cumplió funciones gubernamentales como secretario de Ciencia y Tecnología (1990-1991), ministro de Educación (1991-1992 ) y secretario de Medio Ambiente (marzo-julio de 1992).
Visión de cambio de hegemonía
"La producción de automóviles con visión de mercado aquí no funciona, pero sí producir con una visión estratégica de sustitución de la matriz energética de los vehículos de pequeña escala que circulan en Bolivia y Paraguay”, explica el boliviano-brasileño Javier Escobar.
El estudio dio sus primeros pasos en 2013, como parte de un concurso que lanzó la Universidad de Sao Paulo a sus alumnos de doctorado, donde escogieron 10 temas estratégicos para América Latina. Tras obtener el respaldo de esa casa de estudios superiores, la propuesta llegó a su madurez tras casi dos años de trabajo del equipo.
"Cuando empezamos a escribir sobre esto habían puntos estratégicos que definen a los vehículos eléctricos con baterías de litio del Salar de Uyuni como algo importante, no sólo para Bolivia, sino para toda Latinoamérica, porque sería quebrar un poco la hegemonía del petróleo en la región”, argumenta Escobar.
El documento plantea un proyecto binacional por tres razones. Primero, Bolivia y Paraguay no tienen una industria automotriz ya desarrollada, lo cual no ocurre con Brasil, Argentina u otros de la región. Otro países que albergan manufactura de vehículos han optado por la industria tradicional, o sea, de carros a combustión.
La segunda razón tiene que ver con los recursos naturales. La demanda de energía eléctrica de los vehículos aprovecharía la de las hidroeléctricas de Paraguay, sobre todo de Itaipú. Allí queda un gran excedente aun después de atender la demanda local de ese país y de cumplir con la venta a Brasil. Además, hasta que comiencen a andar los planes hidroeléctricos de Bolivia, se aprovecharía mejor el gas natural, pues convertirlo en electricidad es menos contaminante y más eficiente que transformarlo en Gas Natural Vehicular (GNV).
En tercer lugar, la fabricación de autos eléctricos con baterías de litio boliviano sería sostenible siempre y cuando se produzcan cerca de 100 mil unidades anuales; la demanda total de vehículos de Bolivia y Paraguay llegaría a cerca de 80.000 unidades por año.
Ya que cada uno de estos países tiene entre 250 mil y 300 mil automóviles livianos, a ese ritmo de producción se lograría cambiar la matriz energética vehicular de los dos países en 10 años, el tiempo suficiente para que este modelo industrial comience a ser tomado en cuenta por otros países. Es decir, hasta ese momento el proyecto incluso podría adquirir una visión no sólo de cambio de matriz energética, sino también de mercado.
El estudio prevé que las baterías se harían en Bolivia y el montaje de los vehículos en Paraguay. De hecho, ya hacen varios años de que el fabricante preparador alemán RUF, especializado en reformar a los Porsche, lleva pensando en instalar una sucursal industrial en Paraguay.
La ventaja del recurso
El estudio argumenta que hay ventajas comparativas en fabricar baterías de litio en Bolivia, pues los costos de producción serían hasta 70% más bajos que los actuales. Otro de los atributos es la escala: el depósito de litio más grande en el mundo (Salar de Uyuni) podría equipar a 3,4 billones de coches eléctricos, que equivalen a tres veces el número de vehículos que en la actualidad hay en todo el mundo.
Todos los papers (trabajos científicos) internacionales que hablan de autos eléctricos y de acceso al litio no discuten que Bolivia, Chile y Argentina podrían cambiar una estructura económica mercadológica del mundo si se lleva a cabo una sustitución global de automóviles a combustión por eléctricos, siempre y cuando se superen algunos problemas sociales o de detención de los recursos naturales.
Bolivia es dueña del 40% de todo el litio del orbe y, lo mejor, la extracción por salar es la técnica más barata, además de poco dañina, a comparación de la que se hace por mar o por mineralización (transformación completa de un compuesto orgánico en inorgánico), según Escobar. "La producción en salar es la más limpia y la más amigable en cuestiones de medio ambiente, porque se trata de inundar algunas áreas, el litio se sobrepone y lo extraes. Y lo más importante: llegas a un punto de producción de litio en cual debes parar porque es como el aluminio, se puede reciclar”, indica el investigador.
El tiempo de vida óptima de una batería de litio en vehículo es de más o menos 20 años, pero después de ese tiempo todo el litio utilizado es reutilizable, no se pierde en el ambiente. "Es como el aluminio, hay muchos lugares que ya no producen más aluminio porque hay tanto en el mercado que se recicla y vuelve al mismo sistema”, señala el doctorando.
Acceso a la tecnología
Entrevistado por Folha, en su oficina en el Instituto de Energía y Ambiente de la Universidad de Sao Paulo, el experto Ildo Sauer, describió: "Las posibilidades son potenciales. El logro depende de la creación de mecanismos empresariales privados o estatales”. Además calificó al estudio que llevó adelante como "exploratorio”.
Sobre la estrategia boliviana de perseguir una tecnología propia, Sauer dijo que un mejor camino es la asociación con empresas extranjeras. Asimismo, descartó la idea de que Bolivia pueda transformarse en la "Arabia Saudita del litio”. "El componente boliviano no es imprescindible en la movilidad eléctrica mundial”, afirmó.
El artículo Bolivia y Paraguay: ¿un faro para la movilidad eléctrica sostenible? sostiene que si el país opta por tecnología ya validada en el extranjero para desarrollar este proyecto, se podría poner en marcha la fabricación de automóviles eléctricos con baterías de litio boliviano en un máximo de cinco años.
Ventajas en costos
La transformación de la matriz energética automotriz en Bolivia y Paraguay, de acuerdo con el estudio, necesitaría el impulso de financiamiento de los gobiernos. Y ve que se podría invertir en este proyecto los elevados gastos que hacen ambas naciones para la subvención a los combustibles.
El estudio compara el costo de la implementación de una planta de baterías de litio en China y Estados Unidos y adapta esos parámetros, mediante análisis de regresión, con datos del país para estimar el costo en dólares de la producción de 240 millones de células de litio por año (lo que entra en una batería pequeña) en Bolivia. Resulta que en China y EEUU cuesta más de lo que costaría en Bolivia.
Asimismo, los costos para los usuarios también se reducen. Los automóviles tradicionales a combustión tienen un valor medio de 32.000 dólares en este estudio; un auto eléctrico equivalente con las mismas características, fabricado en este proyecto, costaría 25% menos para el consumidor final, pues su valor en el mercado sería de 24.000 dólares.
Por otro lado, se reducirían en un gran porcentaje las emisiones de dióxido de carbono en ambos países, ya que los vehículos funcionarían a electricidad, el gasto de los usuarios en movilidad se reduciría también y se tornaría más eficiente el uso de la energía. "Como resultado conexo al cambio de la matriz energética también se lograría que todo el país sea electrificado”, destaca Escobar.
"La eficiencia energética es tener la misma cantidad de combustible haciendo que se dure más tiempo que desaprovechando eso en calor, que es lo que sucede con un auto tradicional”, destaca.
A principios del reciente agosto, la revista científica número uno en temas de energías renovables Renewable and Sustainable Energy Reviews publicó un documento sorprendente titulado Bolivia and Paraguay: A beacon for sustainable electric mobility? (Bolivia y Paraguay: ¿un faro para la movilidad eléctrica sostenible?). La revista científica, luego de una revisión por los mejores científicos de todo el mundo, valida que nuestro país y Paraguay podrían poner en marcha una industria de fabricación de automóviles eléctricos, aprovechando el litio del Salar de Uyuni y el excedente eléctrico que posee Paraguay.
La publicación en revistas especializadas de altos estándares, como Renewable and Sustainable Energy Reviews, es la vía que siguen todos los investigadores para certificar sus trabajos. Tras conocerse esta publicación, el periódico Folha publicó una nota sobre el tema el pasado mes, después de enviar a un corresponsal al Salar de Uyuni.
Los autores del estudio son los investigadores Ildo Sauer -director del Instituto de Energía y Ambiente da Universidad de Sao Paulo y exdirector de Petrobras-, el doctorante boliviano-brasileño Javier Escóbar, Mauro F.P. da Silva, Carlos G. Meza, Carlos Centurión y la eminencia mundial en física y miembro de la Academia Brasileña de Ciencias José Goldemberg, quien también cumplió funciones gubernamentales como secretario de Ciencia y Tecnología (1990-1991), ministro de Educación (1991-1992 ) y secretario de Medio Ambiente (marzo-julio de 1992).
Visión de cambio de hegemonía
"La producción de automóviles con visión de mercado aquí no funciona, pero sí producir con una visión estratégica de sustitución de la matriz energética de los vehículos de pequeña escala que circulan en Bolivia y Paraguay”, explica el boliviano-brasileño Javier Escobar.
El estudio dio sus primeros pasos en 2013, como parte de un concurso que lanzó la Universidad de Sao Paulo a sus alumnos de doctorado, donde escogieron 10 temas estratégicos para América Latina. Tras obtener el respaldo de esa casa de estudios superiores, la propuesta llegó a su madurez tras casi dos años de trabajo del equipo.
"Cuando empezamos a escribir sobre esto habían puntos estratégicos que definen a los vehículos eléctricos con baterías de litio del Salar de Uyuni como algo importante, no sólo para Bolivia, sino para toda Latinoamérica, porque sería quebrar un poco la hegemonía del petróleo en la región”, argumenta Escobar.
El documento plantea un proyecto binacional por tres razones. Primero, Bolivia y Paraguay no tienen una industria automotriz ya desarrollada, lo cual no ocurre con Brasil, Argentina u otros de la región. Otro países que albergan manufactura de vehículos han optado por la industria tradicional, o sea, de carros a combustión.
La segunda razón tiene que ver con los recursos naturales. La demanda de energía eléctrica de los vehículos aprovecharía la de las hidroeléctricas de Paraguay, sobre todo de Itaipú. Allí queda un gran excedente aun después de atender la demanda local de ese país y de cumplir con la venta a Brasil. Además, hasta que comiencen a andar los planes hidroeléctricos de Bolivia, se aprovecharía mejor el gas natural, pues convertirlo en electricidad es menos contaminante y más eficiente que transformarlo en Gas Natural Vehicular (GNV).
En tercer lugar, la fabricación de autos eléctricos con baterías de litio boliviano sería sostenible siempre y cuando se produzcan cerca de 100 mil unidades anuales; la demanda total de vehículos de Bolivia y Paraguay llegaría a cerca de 80.000 unidades por año.
Ya que cada uno de estos países tiene entre 250 mil y 300 mil automóviles livianos, a ese ritmo de producción se lograría cambiar la matriz energética vehicular de los dos países en 10 años, el tiempo suficiente para que este modelo industrial comience a ser tomado en cuenta por otros países. Es decir, hasta ese momento el proyecto incluso podría adquirir una visión no sólo de cambio de matriz energética, sino también de mercado.
El estudio prevé que las baterías se harían en Bolivia y el montaje de los vehículos en Paraguay. De hecho, ya hacen varios años de que el fabricante preparador alemán RUF, especializado en reformar a los Porsche, lleva pensando en instalar una sucursal industrial en Paraguay.
La ventaja del recurso
El estudio argumenta que hay ventajas comparativas en fabricar baterías de litio en Bolivia, pues los costos de producción serían hasta 70% más bajos que los actuales. Otro de los atributos es la escala: el depósito de litio más grande en el mundo (Salar de Uyuni) podría equipar a 3,4 billones de coches eléctricos, que equivalen a tres veces el número de vehículos que en la actualidad hay en todo el mundo.
Todos los papers (trabajos científicos) internacionales que hablan de autos eléctricos y de acceso al litio no discuten que Bolivia, Chile y Argentina podrían cambiar una estructura económica mercadológica del mundo si se lleva a cabo una sustitución global de automóviles a combustión por eléctricos, siempre y cuando se superen algunos problemas sociales o de detención de los recursos naturales.
Bolivia es dueña del 40% de todo el litio del orbe y, lo mejor, la extracción por salar es la técnica más barata, además de poco dañina, a comparación de la que se hace por mar o por mineralización (transformación completa de un compuesto orgánico en inorgánico), según Escobar. "La producción en salar es la más limpia y la más amigable en cuestiones de medio ambiente, porque se trata de inundar algunas áreas, el litio se sobrepone y lo extraes. Y lo más importante: llegas a un punto de producción de litio en cual debes parar porque es como el aluminio, se puede reciclar”, indica el investigador.
El tiempo de vida óptima de una batería de litio en vehículo es de más o menos 20 años, pero después de ese tiempo todo el litio utilizado es reutilizable, no se pierde en el ambiente. "Es como el aluminio, hay muchos lugares que ya no producen más aluminio porque hay tanto en el mercado que se recicla y vuelve al mismo sistema”, señala el doctorando.
Acceso a la tecnología
Entrevistado por Folha, en su oficina en el Instituto de Energía y Ambiente de la Universidad de Sao Paulo, el experto Ildo Sauer, describió: "Las posibilidades son potenciales. El logro depende de la creación de mecanismos empresariales privados o estatales”. Además calificó al estudio que llevó adelante como "exploratorio”.
Sobre la estrategia boliviana de perseguir una tecnología propia, Sauer dijo que un mejor camino es la asociación con empresas extranjeras. Asimismo, descartó la idea de que Bolivia pueda transformarse en la "Arabia Saudita del litio”. "El componente boliviano no es imprescindible en la movilidad eléctrica mundial”, afirmó.
El artículo Bolivia y Paraguay: ¿un faro para la movilidad eléctrica sostenible? sostiene que si el país opta por tecnología ya validada en el extranjero para desarrollar este proyecto, se podría poner en marcha la fabricación de automóviles eléctricos con baterías de litio boliviano en un máximo de cinco años.
Ventajas en costos
La transformación de la matriz energética automotriz en Bolivia y Paraguay, de acuerdo con el estudio, necesitaría el impulso de financiamiento de los gobiernos. Y ve que se podría invertir en este proyecto los elevados gastos que hacen ambas naciones para la subvención a los combustibles.
El estudio compara el costo de la implementación de una planta de baterías de litio en China y Estados Unidos y adapta esos parámetros, mediante análisis de regresión, con datos del país para estimar el costo en dólares de la producción de 240 millones de células de litio por año (lo que entra en una batería pequeña) en Bolivia. Resulta que en China y EEUU cuesta más de lo que costaría en Bolivia.
Asimismo, los costos para los usuarios también se reducen. Los automóviles tradicionales a combustión tienen un valor medio de 32.000 dólares en este estudio; un auto eléctrico equivalente con las mismas características, fabricado en este proyecto, costaría 25% menos para el consumidor final, pues su valor en el mercado sería de 24.000 dólares.
Por otro lado, se reducirían en un gran porcentaje las emisiones de dióxido de carbono en ambos países, ya que los vehículos funcionarían a electricidad, el gasto de los usuarios en movilidad se reduciría también y se tornaría más eficiente el uso de la energía. "Como resultado conexo al cambio de la matriz energética también se lograría que todo el país sea electrificado”, destaca Escobar.
"La eficiencia energética es tener la misma cantidad de combustible haciendo que se dure más tiempo que desaprovechando eso en calor, que es lo que sucede con un auto tradicional”, destaca.
Friday, September 11, 2015
El oro del siglo XXI en los salares sudamericanos
La tierra de Evo Morales invierte millones en el Salar de Uyuni; Argentina, Chile y Perú también tienen sus propios salares y sus respectivas promesas. De allí se obtiene un material imprescindible para fabricar las baterías que entregan energía a dispositivos tecnológicos como smartphones y computadoras portátiles.
En la región, Bolivia aparece como el abanderado en la industrialización del litio, un material imprescindible para fabricar las baterías que entregan energía a dispositivos tecnológicos como smartphones y computadoras portátiles.
El litio es el elemento sólido más ligero de la tabla periódica y, por su empleo en diversas áreas y sectores, ha recibido el mote de “oro blanco del siglo XXI”. Se utiliza en aires acondicionados, en la producción de vidrio, en lubricantes, e incluso para tratamientos psiquiátricos (sobre este último ítem, los curiosos pueden acceder a más detalles en este enlace); aunque su aplicación más divulgada exhibe vínculos sólidos con la industria tecnológica.
En rigor, el litio es el componente cardinal en las baterías (de ion litio), aquellas que entregan energía a los dispositivos tecnológicos portátiles. Hablamos de los onmipresentes smartphones, tablets y notebooks, entre otros equipos, listado al que se agregan los automóviles eléctricos e híbridos.Naturalmente, este oro new age era no crece como yuyo, tampoco cae del cielo y es, en tanto, un recurso anhelado.
Existen dos fuentes principales para su extracción: está presente en minerales como el espodumeno, requiriendo en este caso trabajos de minería; y también aparece en las costras de los salares, extracción que supone menores costos en relación al primer método reseñado.
Es así que Sudamérica aparece en la mira de la industria: de hecho, los salares más grandes del mundo echan anclas en la altiplanicie sudamericana de la puna, la cual se reparte en el noreste de Chile, el noroeste argentino y el suroeste de Bolivia.
El impulso de Uyuni
Con una inversión de 3.7 millones de dólares, en febrero de 2014 se inauguró en Bolivia la primera planta piloto en el Salar de Uyuni, la explanada salina más grande del mundo (que se estira en 10 mil kilómetros cuadrados), destinada al ensamble de baterías de ion litio para celulares, computadoras portátiles y cámaras fotográficas, además de bicicletas y automóviles eléctricos. La promesa: producir a diario unas mil baterías pequeñas (para celulares) y unas cuarenta mayores (para vehículos).
En el acto de apertura, el presidente de aquel país, Evo Morales, afirmó que Bolivia cuenta con la mayor reserva de litio del mundo, dando cuenta de los ambiciosos planes consistentes en entregar valor agregado a los recursos naturales. “Si tenemos la reserva más grande de litio en Bolivia, ¿por qué no tener la industria más grande de litio en Bolivia? Ésa debe ser nuestra meta y está en nuestras manos”, dijo. Por entonces, el mandatario analizó la generación de alianzas con diversos países y empresas a fin de extender el alcance de esta tarea productiva.
Ahora, según informó la publicación boliviana Los tiempos, el gobierno de aquel país contrató a una firma alemana, K-utec AG Salt Technologies, especialista en la producción de sales minerales, para diseñar una planta industrial de producción de litio. El plan deberá ser entregado en el lapso de 10 meses. Anteriormente, el país que preside Morales había contratado a una empresa china para la instalación en el Salar de Uyuni de una planta productora de sales de potasio. Se estima que la inversión total alcanzará los 925 millones hasta el año 2019.
La mencionada publicación señala que la exploración de 400 kilómetros -de los 10 mil km2 totales- “garantizará cien años de explotación de litio”. En este sentido, el diario cubano Granma dice que la industrialización del litio forma parte de una agenda que busca “eliminar la extrema pobreza en el país antes del 2025”.Sin embargo, no todos son aplausos. Esta nota editorial del medio Correo del Sur da cuenta de un desbalance entre las inversiones y los resultados obtenidos. A fin de cuentas, las respuestas (el éxito o el fracaso de estos proyectos) estarán dadas por la experiencia.
La promesa sudamericana
Uyuni es el mayor salar continuo del mundo. Se ubica a más de 3500 metros sobre el nivel del mar y es, a la vista, un gran desierto salado, más blanco que las nubes; el resultado de la evaporación de antiguos mares. La superficie se compone de once capas de sal y su espesor va de los 2 a los 10 metros. Según se indica, todo el salar contaría con 100 millones de toneladas de litio, convirtiendo a Bolivia en el dueño del 40 por ciento de las reservas de este mineral a nivel mundial. También cuenta con potasio, boro y magnesio en importantes volúmenes.
Como se ha dicho, la Argentina, Chile y Perú también cuentan con salares en sus respectivos territorios. En tanto, la promesa no estaría en manos únicamente de Bolivia. En diálogo con Ariel Torres, editor de Vida Digital en diario La Nación, el físico cosmólogo Daniel Barraco aseguró que la Argentina tiene la tercera reserva natural de litio a nivel mundial, fácilmente extraíble y dio cuenta de los planes de expansión de esta actividad.
“Hasta este año, 17.500 toneladas que se sacan del Salar Del Hombre Muerto, en Catamarca, pero ahora va empezar a extraerse del proyecto Orocobre, en Jujuy, otros 17.500 toneladas, y 3000 toneladas también en Jujuy, del proyecto de EXAR”, señaló.
Consultado en torno a qué se necesita para expandir aún más esta industria, Barraco advirtió que “falta pasar a la escala de planta piloto para luego pasar a la escala de planta industrial” y que, a diferencia del caso boliviano, la inversión no ha dicho presente. Según el especialista, se precisa mucho dinero “y por ende inversionistas con visión de futuro y la camiseta del país”.
En la región, Bolivia aparece como el abanderado en la industrialización del litio, un material imprescindible para fabricar las baterías que entregan energía a dispositivos tecnológicos como smartphones y computadoras portátiles.
El litio es el elemento sólido más ligero de la tabla periódica y, por su empleo en diversas áreas y sectores, ha recibido el mote de “oro blanco del siglo XXI”. Se utiliza en aires acondicionados, en la producción de vidrio, en lubricantes, e incluso para tratamientos psiquiátricos (sobre este último ítem, los curiosos pueden acceder a más detalles en este enlace); aunque su aplicación más divulgada exhibe vínculos sólidos con la industria tecnológica.
En rigor, el litio es el componente cardinal en las baterías (de ion litio), aquellas que entregan energía a los dispositivos tecnológicos portátiles. Hablamos de los onmipresentes smartphones, tablets y notebooks, entre otros equipos, listado al que se agregan los automóviles eléctricos e híbridos.Naturalmente, este oro new age era no crece como yuyo, tampoco cae del cielo y es, en tanto, un recurso anhelado.
Existen dos fuentes principales para su extracción: está presente en minerales como el espodumeno, requiriendo en este caso trabajos de minería; y también aparece en las costras de los salares, extracción que supone menores costos en relación al primer método reseñado.
Es así que Sudamérica aparece en la mira de la industria: de hecho, los salares más grandes del mundo echan anclas en la altiplanicie sudamericana de la puna, la cual se reparte en el noreste de Chile, el noroeste argentino y el suroeste de Bolivia.
El impulso de Uyuni
Con una inversión de 3.7 millones de dólares, en febrero de 2014 se inauguró en Bolivia la primera planta piloto en el Salar de Uyuni, la explanada salina más grande del mundo (que se estira en 10 mil kilómetros cuadrados), destinada al ensamble de baterías de ion litio para celulares, computadoras portátiles y cámaras fotográficas, además de bicicletas y automóviles eléctricos. La promesa: producir a diario unas mil baterías pequeñas (para celulares) y unas cuarenta mayores (para vehículos).
En el acto de apertura, el presidente de aquel país, Evo Morales, afirmó que Bolivia cuenta con la mayor reserva de litio del mundo, dando cuenta de los ambiciosos planes consistentes en entregar valor agregado a los recursos naturales. “Si tenemos la reserva más grande de litio en Bolivia, ¿por qué no tener la industria más grande de litio en Bolivia? Ésa debe ser nuestra meta y está en nuestras manos”, dijo. Por entonces, el mandatario analizó la generación de alianzas con diversos países y empresas a fin de extender el alcance de esta tarea productiva.
Ahora, según informó la publicación boliviana Los tiempos, el gobierno de aquel país contrató a una firma alemana, K-utec AG Salt Technologies, especialista en la producción de sales minerales, para diseñar una planta industrial de producción de litio. El plan deberá ser entregado en el lapso de 10 meses. Anteriormente, el país que preside Morales había contratado a una empresa china para la instalación en el Salar de Uyuni de una planta productora de sales de potasio. Se estima que la inversión total alcanzará los 925 millones hasta el año 2019.
La mencionada publicación señala que la exploración de 400 kilómetros -de los 10 mil km2 totales- “garantizará cien años de explotación de litio”. En este sentido, el diario cubano Granma dice que la industrialización del litio forma parte de una agenda que busca “eliminar la extrema pobreza en el país antes del 2025”.Sin embargo, no todos son aplausos. Esta nota editorial del medio Correo del Sur da cuenta de un desbalance entre las inversiones y los resultados obtenidos. A fin de cuentas, las respuestas (el éxito o el fracaso de estos proyectos) estarán dadas por la experiencia.
La promesa sudamericana
Uyuni es el mayor salar continuo del mundo. Se ubica a más de 3500 metros sobre el nivel del mar y es, a la vista, un gran desierto salado, más blanco que las nubes; el resultado de la evaporación de antiguos mares. La superficie se compone de once capas de sal y su espesor va de los 2 a los 10 metros. Según se indica, todo el salar contaría con 100 millones de toneladas de litio, convirtiendo a Bolivia en el dueño del 40 por ciento de las reservas de este mineral a nivel mundial. También cuenta con potasio, boro y magnesio en importantes volúmenes.
Como se ha dicho, la Argentina, Chile y Perú también cuentan con salares en sus respectivos territorios. En tanto, la promesa no estaría en manos únicamente de Bolivia. En diálogo con Ariel Torres, editor de Vida Digital en diario La Nación, el físico cosmólogo Daniel Barraco aseguró que la Argentina tiene la tercera reserva natural de litio a nivel mundial, fácilmente extraíble y dio cuenta de los planes de expansión de esta actividad.
“Hasta este año, 17.500 toneladas que se sacan del Salar Del Hombre Muerto, en Catamarca, pero ahora va empezar a extraerse del proyecto Orocobre, en Jujuy, otros 17.500 toneladas, y 3000 toneladas también en Jujuy, del proyecto de EXAR”, señaló.
Consultado en torno a qué se necesita para expandir aún más esta industria, Barraco advirtió que “falta pasar a la escala de planta piloto para luego pasar a la escala de planta industrial” y que, a diferencia del caso boliviano, la inversión no ha dicho presente. Según el especialista, se precisa mucho dinero “y por ende inversionistas con visión de futuro y la camiseta del país”.
Tuesday, September 8, 2015
Según Juan Carlos Zuleta: “El boom del litio ya comenzó”
Juan Carlos Zuleta Calderón (JCZ) es probablemente el analista boliviano más dedicado al litio y los elementos asociados que contienen los salares bolivianos. Considerado el recurso estratégico boliviano con mayor proyección para el siglo XXI, el litio y sus perspectivas de explotación atizan hoy el debate nacional.
En esta entrevista con El País Expansión Nacional (EP) Zuleta cuestiona o relativiza los avances que celebra el Gobierno aunque destaca algunas decisiones. También señala los potenciales que este ligerísimo metal alcanza día a día en el vertiginoso avance tecnológico de estos tiempos.
Ya hay aviones que funcionan a baterías ion-litio, nuevos tipos de automóviles eléctricos y vivimos pegados a teléfonos y computadoras activados por esas baterías. ¿Considera que llegó el tan esperado boom del litio?
JCZ. Hay que establecer una distinción entre lo que podría llamarse “el boom del litio” y “la era del litio”. Estamos ya en el boom de litio. Esto se puede definir como una tendencia definida hacia un aumento de la demanda del litio para diversas aplicaciones, entre ellas, baterías de iones de litio para vehículos eléctricos, que se habría convertido en la fuerza motriz del mercado.
La era del litio empezará el primer semestre de 2018. Este momento histórico tiene que ver con el lanzamiento largamente esperado de los primeros vehículos producidos en serie, completamente eléctricos, a cargo de la empresa Tesla. Es un intento responsable y serio de masificar el automóvil eléctrico en el mercado. No quiero decir que no existan hoy vehículos completamente eléctricos como los que va a lanzar Tesla. Quiero decir que los que va a lanzar Tesla revolucionarán el mercado en la medida en que tendrán una autonomía suficiente como para hacer diferencia en el mercado, suficiente como para empezar a competir con los vehículos de combustión interna.
¿No fueron esas las intenciones de GMC, con el modelo voltVolt, y Nissan con el modelo Leaf?
JCZ. Lo que hubo hasta ahora fueron intentos, primero el Volt enchufable de GMC y luego el Leaf Nissan, pero con rangos de autonomía relativamente limitados. Ahora hablamos de vehículos completamente eléctricos, pero con una autonomía superior a las 200 millas, a un precio de aproximadamente $us.35.000.
¿Cuánto ha avanzado Bolivia para aprovechar este boom del litio y esa inminente llegada de la era del litio?
JCZ. Son más ruidos que nueces lo que ha sucedido en Bolivia hasta hoy. He podido hacer un seguimiento minucioso del avance del proyecto piloto del litio desde que fue lanzado por el presidente Evo en abril de 20087. Han transcurrido más de siete años y los resultados son bastante limitados. Los resultados en estos emprendimientos se tienen que traducir en producción de calidad y competitiva en el mercado internacional. Hablamos de productos de exportación marcadamente diferentes de los que estamos acostumbrados a exportar. Somos un país esencialmente minero, pero lo que se produciría en el complejo de Uyuni son, más bien, compuestos químicos.
Hay en el mundo una revolución de lo que se llaman los nuevos materiales y minerales estratégicos que son requeridos hoy por el mercado y que van más allá de los concentrados de minerales que hemos estado exportando durante siglos. Son materiales que se usan en industrias altamente dinámicas como la electrónica y la del vehículo eléctrico, pero hay más por venir. No nos quedaremos con solo esas industrias que ya son las más dinámicas del mercado.
Cuando se produce algo en Apple o Samsung o Tesla, el mercado escucha. En este caso no hay necesidad de hacer propaganda por atrás. El éxito de una compañía como Tesla está basado en el no uso de propaganda como medio publicitario. La simple aparición en una conferencia de prensa de Elon Musk, ejecutivo de Tesla, es suficiente para conducir a la empresa a ventas extraordinarias. Eso sucede hoy y eso va a seguir sucediendo en el futuro con otras empresas que aparecerán y que consolidarán en lo que denomino el sexto paradigma tecno económico en el mundo, con el litio como factor clave.
Usted ha cuestionado la tecnología de explotación que está desarrollando el Gobierno. ¿Cuál considera que sería la óptima para que Bolivia entre a la era del litio?
JCZ. En el curso de investigaciones que realicé sobre publicaciones científicas de avanzada, he encontrado alternativas al método tradicional de producción de litio en salmueras que van más allá del sistema clásico de producción basado en pozas de evaporación solar. Ya en agosto de 2010 un grupo de científicos coreanos llegó a hacer una presentación sobre unos avances que habían realizado a partir de las muestras de nuestras salmueras entregadas a título gratuito por el Gobierno boliviano a ésta y otras cinco potencias.
Hubo un conjunto de resultados disímiles de estas potencias que se comportaron de diversa forma. Quienes más o menos se actuaron bien fueron los coreanos porque vinieron a presentar sus resultados. Fue un punto de quiebre en el mundo tecnológico, pues estos avanceshan derivado en la publicación de varios estudios internacionales y patentes obtenidas a partir de las salmueras de Uyuni.
Posco (empresa coreana) logró resultados interesantes en tres meses. Desde entonces, se muestran muy interesados hasta la fechaen cursos de acción para explotar salmueras. A partir de ello, Posco intentó aplicar esos resultados en Chile, pero chocó con un muro de piedra. Luego implementaron una planta piloto en Argentina junto a la empresa Lithium Améericas. Lograron en un mes una cantidad similar a lo que Bolivia logró en siete años, en tres meses. Los de la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos (GNRE) dijeron que los coreanos sólo obtuvieron grado técnico (95 por ciento de pureza) y se lo llevaron a Corea, pues no querían avanzar más en esta zona. Han informado además que la GNRE ya obtuvo grado batería (99,6 por ciento).
Tiene algún asidero pues luego el presidente Evo declaró, en mayo, en Europa, que Corea y Japón quisieron chantajearlo con lo del litio, y que él no aceptó. Pero esto podría haberse solucionado con negociaciones técnicas de alto nivel. Personas entendidas saben lo que podrían significar adelantos técnicos de esta naturaleza en nuestro país.
¿De qué beneficios hablamos aproximadamente?
JCZ. La tecnología de Posco tiene la ventaja de ir más allá de la evaporación solar. Según ellos podrían reducir en gran medida el ciclo de producción del carbonato de litio. Y además estarían en condiciones de producir el material catódico necesario y de la calidad requerida en el mercado, ya no a partir del carbonato de litio, sino del hidróxido de litio. Es un compuesto altamente cotizado y de mayor valor monetario en el mercado hoy. Acabo de volver de una conferencia en Shanghai. De las nueve conferencias, al menos cuatro hablaron del hiIdróxido de litio. Resulta que el hidróxido de litio se ha convertido en el precursor de las baterías de litio que fabrica Panasonic para Tesla.
Aparte hay otras tecnologías adicionales descubiertas en Israel. Hay una o dos empresas que están ingresando al mercado. Otra vez pasan por alto las piscinas de evaporación solar. Los yacimientos del mar Muerto y los del Tibet en China son mucho más pobres que los del salarde Uyuni. Los de Uyuni están en un término medio, no son ni los mejores ni los peores. Un poco por encima de Uyuni están los yacimientos de Argentina, pero lLos mejores son los del Salar de Atacama en Chile Tibet en China.
Un parámetro clave hoy es la proporción de litio y otros elementos en los salares: litio versus potasio y litio versus magnesio. La conclusión es que los salares con alto contenido de magnesio son los más difíciles de explotar, caso que pasa en el Salar de Uyuni.
Aparte de esas, hay otras dos tecnologías que se usan en el salar del Hombre Muerto en Argentina. Combinan piscinas de evaporación y sistemas de explotación químicos. Al final quedan los tratamientos clásicos como los del Salar de Atacama, con factores físico climáticos muy distintos a los de Uyuni.
Me animaría a decir que Bolivia usa un sistema ubicado en un punto intermedio entre lo que hacen chilenos y argentinos. No se ha tenido el cuidado de visualizar un sistema de explotación más óptimo. El país debería haber conectado un ducto de gas desde la puna argentina hacia el salar porque se requerirá energía. Es algo estratégico, se hubiera podido aplicar un sistema térmico más que solar. No sólo lo he sugerido yo, sino también otros analistas.
¿Cómo asumimos el riesgo de que aparezcan otros materiales que desplacen al litio?
JCZ . En términos generales se puede ver que la industria del litio ha avanzado mucho como para pensar en sustitutos que la puedan reemplazar a la vuelta de la esquina. Tesla construye una giga planta de baterías de litio. Eso da a suponer en que no deberíamos pensar en otros. A pesar de todo ello, no descartaría, dada alguna crisis especial, la concepción de baterías basadas en los siguientes elementos químicos: magnesio, sodio y calcio. Curiosamente todos esos elementos alcalinos existen en grandes cantidades en el salar de Uyuni y en otros salares del país. Pero mirando más allá los más avanzados, y hablamos de varios tipos de baterías, son litio azufre y litio-aire o litio oxígeno. Éstas, en términos de capacidad energética, ya se comparan con la gasolina.
Ya en ese futuro, ¿hay algo más que aliente posibilidades en Bolivia?
JCZ. Podemos citar avances como las pilas de combustible, basadas en hidrógeno. Los últimos avances hablan de obtener el hidrógeno a partir de infinitos procesos industriales. Nuestra planta de urea y amoniaco podría producir hidrógeno. Habría que preocuparse por proyectar eso. Esa planta dará mucho de qué hablar y ha sido uno de los aciertos de este gobierno fundamentalmente por la empresa (Samsung) a la que se asignó. Hay que ponderar.
¿Cómo van los avances en cuanto a la producción de litio y sus derivados industriales en Chile y Argentina? Supongo que, al menos Chile, debe estar bien encaminado
JCZ. No, el mercado de litio se ha traducido en un laberinto casi sin salida. Ello conduciría a una contracción de la oferta en los próximos años que podría coincidir con el crecimiento de la demanda a partir del lanzamiento de los modelos III de Tesla. Ahí la importancia de que los actores del mercado de litio se pongan las pilas y vean qué hacer en los próximos años. Hay un proceso de demanda insatisfecha creciente.
Chile vive un litigio entre la empresa SQM (la principal productora de litio en el mundo) por problemas regulatorios. El Gobierno de Chile le inició un juicio que podría terminar en la expropiación de SQM dentro de meses o años. Si bien no hay tanto riesgo para la producción de SQM, no son previsibles procesos de expansión.
En suma, ¿cómo van los vientos para la idea de la “Bolivia saudita del litio”?
JCZ. Depende de lo que se haga. Aunque lo hecho hasta hoy no conduce a nada bueno. Vale la pena citar que Bolivia no aparece en ninguna proyección de las ventas de litio de los siguientes años. No se tiene confianza en la producción boliviana. Se requiere un golpe de timón, que no nos ayudaría a controlar el mercado. Supongo que quizás el 2020 tengamos algo de litio para vender.
Sólo en términos de la proyección de la demanda en base a cinco giga plantas de empresas como Tesla, BYD (que prevé buses BYD con baterías de litio que ya trabajan en Uruguay y hará una planta en Brasil), LG, FoxconnBoxtone Technology Groupy Boston Power con un total de 100 giga watts hora de capacidad energética adicional. El 2013, la capacidad energética en baterías ion litio alcanzó 35 giga watts hora, entonces hablamos de triplicar la capacidad energética. Todo se traduciría en 90 mil toneladas métricas de carbonato de litio adicionales al mercado. La producción en 2014 llegó a 190 mil, es decir se sumará un 90 por ciento de la producción actual en más o menos 5 años. Pero muchas cosas pueden suceder, los precios del petróleo podrían influir. Si se estabilizan entre 65 y 75 dólares el barril, todas estas tendencias podrían continuar, pero si bajan más allá de 48 dólares el barril, incluso vehículos como Tesla podrían ser afectados, hablaríamos de precios de gasolina muy bajos.
“Los últimos avances hablan de obtener el hidrógeno a partir de infinitos procesos industriales. Nuestra planta de urea y amoniaco podría producir hidrógeno”.
“Vale la pena citar que Bolivia no aparece en ninguna proyección de las ventas de litio de los siguientes años. No se tiene confianza en la producción boliviana”.
“Hay una revolución de los nuevos materiales y minerales estratégicos que son requeridos por el mercado y que van más allá de los concentrados de minerales que hemos estado exportando”
Wednesday, September 2, 2015
Resultado de estudio oficial de la sal aún se hace esperar
ANÁLISIS
El Ministerio de Salud mandó a recoger muestras de los yacimientos de sal de todo el país, para determinar si la contaminación se presenta en la explotación o en el proceso de producción.
A más de 20 días de que una investigación del ITA revelera que la sal que se consume en el país tiene dosis no permitidas de plomo, los resultados del estudio propio que encargó el Ministerio de Salud se dejan esperan, según información del SEDES Chuquisaca.
El 10 de agosto, CORREO DEL SUR publicó una nota en la que informaba que la sal que los bolivianos consumen tiene casi 400% más de plomo que lo permitido, con base a un estudio que realizó el Instituto Tecnológico de Alimentos (ITA) de la Universidad San Francisco Xavier de 23 muestras representativas.
Pese a que en una primera instancia, se observó el estudio por parte del Servicio Departamental de Salud (SEDES) Chuquisaca, asegurando que los resultados no eran oficiales, el Ministerio de Salud prosiguió con su decisión de analizar muestras de todo el país, ya que había tomado conocimiento de este informe antes de que se hiciera público.
En esa línea, según la explicación del director del SEDES Chuquisaca, Martín Maturano, lo que está haciendo el Ministerio en cuestión es analizar primero muestras de los yacimientos de sal, para de este modo determinar si el producto viene contaminado de la explotación o se contamina en el proceso de producción.
En el caso de Chuquisaca, el Director del SEDES explicó que el Ministerio de Salud en primera instancia les pidió muestras de la sal que se produce en la comunidad de Chujllas. Averiguada su localización, fue ubicada en el municipio de Camargo hasta donde fue una comisión, pero cuando se llegó al lugar, después de “caminar un día” no encontraron nada.
Corregida la información, se aclaró que había un yacimiento de sal en la comunidad Chullpas del municipio de Sucre en el Distrito 8. La comisión encargada de recolectar las muestras llegó hasta ese lugar y sólo encontró un pequeño yacimiento que se explota en invierno para el consumo animal. Aun así, cumplieron con el encargo y enviaron la muestra a La Paz, dijo.
Aprovechando la cercanía, tomaron muestras de sal de otra comunidad llamada también Chujllas del municipio de Ravelo en Potosí, que sí tiene explotación industrial, manifestó.
Mientras, el SEDES continuará a la espera de los resultados que a un inicio dijo que tardarían diez días.
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